jueves, 20 de marzo de 2014

Carta

Papá:
Hace un rato lloraba por vos. Lloraba porque caí con la noticia que me diste el otro día, mientras cenábamos juntos. Yo, feliz, contándote de él. No sé si lo hiciste a propósito, o que carajo. Pero me cayó como una patada. Innecesario, me entendés? No tenías que ser como él, no tenías que seguir sus pasos de hábitos de mierda. No somos lo suficiente para que tengas ganas de seguir vivo? Y tu nieta? Ya no la querés disfrutar? Te lo ruego, en este estado de llanto y enojo, que te cuides. No te quiero perder como al abuelo. Necesito que largues a la mierda ese cigarrillo, que dejes de tomar ese vino horrible que lo único que te puede dar es una cirrosis. Tenés mucho por vivir. Quiero que me veas bailar otra vez, quiero que me sigas felicitando por cada materia que meto, quiero que estés el día que me case, el día que sea licenciada. Por favor no te vayas, no quiero otra pérdida más. Se que se puede tratar, pero esa mierda te come. Te come y nos come a los que estamos alrededor. No seas egoísta. Tenés todo para ser feliz, que aseguro que lo sos, pero te importa un carajo parece. Te importan un carajo los que te rodean. Y eso me da más bronca.

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